Friday, January 30, 2015

Capítulo 2: Se acercaba el día.

-Jueves, 8 de Agosto de 2013-
Llegó el día siguiente. El sol entraba por mi ventana, diciéndome que ya era de día y hora de levantarse y comenzar otro día más en aquel pueblo que se estaba convirtiendo en uno de los mejores veranos de mi vida, por no decir, el mejor. Era hora de abrir los ojos, poner los pies en el suelo y salir a desayunar. Así fue, un vaso de leche con galletas, estudiar y un rato de piscina. Pero cuál fue mi sorpresa, que mis padres no estaban. Así que salí a la calle a pillar cobertura.Los llamé y me salía el contestador, así que decidí irme a la plaza del pueblo, ya que sabía que allí había Wi-Fi gratis.Le mandé un WhatsApp a mi madre y me dijeron que se habían ido a ver pinturas rupestres, que hoy comeríamos solos y estaríamos solos toda la tarde. Así que volví a casa y me puse el bikini, dispuesta a tirarme de cabeza el agua, cuál fue la hostia tan grande que me metí, que me raspé la rodilla y en la mejilla también. Volví a mi casa sangrando, y me dí cuenta que mi hermano seguía durmiendo, por lo cual, lo desperté y le dije que eran las 1 del mediodía, que se despertara. Mi hermano, con todo el cuidado del mundo, cogió el botiquín que siempre llevamos por si acaso nos lesionamos alguno, no sé como me las gobierno, pero casi siempre la que se lesiona, soy yo. Así que, con todo el cuidado del mundo, me curó la herida de la rodilla para que no se me infectara, y me echó un poco de vetadine en la mejilla. Parecía un zoombie, no había quién me mirara a la cara. Me tocaba hacer de madre ese día,así que cogí dinero que nos había dejado mi madre y fui a la tienda del pueblo, que se sitúa al lado de la plaza y compré algunos ingredientes que hacían falta para hacer Espagueti a la Carbonara. A la vuelta de camino a casa, me encontré con Lidia que estaba con Paula en su casa, pero estaban con una niña que yo no conocía y me la presentaron, se llamaba Irene. Así que quedemos en que luego por la tarde pasarían por mi casa y nos pintábamos las uñas. Y así fue, fui a mi casa, hice la comida y comimos. Y a las cuatro vinieron todas las chicas a mi casa, y estuvimos en el portal, sentadas en la mesa de fuera pintándonos las uñas. Más tarde, las chicas tenían una peña porque enseguida eran las fiestas y tenían que organizar las cosas, habían cogido todas mucha confianza en mi y me dijeron que fuera y les ayudaba a montar las cosas, y yo fuí encantada. Recuerdo que todavía me faltaba por conocer a varias niñas, una de ellas, Noelia y Verónica. Estuve toda la noche con ellas y hubo un día que ellas se fueron de cena, de su peña. Pero yo no fui, yo cené en casa y luego quedé con ellas. Esa misma noche, me hice muchísimo más amiga de Lorena. Y estuvo dándome consejos con el chico que me gustaba. Cual fue mi casualidad, que todos estaban diciendo que hablaba mucho con Martín, que podríamos salir y tal. Yo a él, no lo conocía de nada, lo consideraba un amigo más que había echado, un amigo nuevo. Y así fue. Esa misma noche, yo estaba en casa de Lidia y Paula se quedó a dormir con ella. Aunque más tarde, yo me quedé con Lorena y las otras chicas, en la plaza y con Martín, Carlos, Antonio y Toto. Me dijeron que mañana iba a venir un amigo suyo al pueblo, que lo conocería. El pueblo ya estaba empezando a decorarse con vallas, ya que allí se hacen corrida de toros y vaquillas, como en Nerpio. Yo me subí a las vallas sentadas y conocí a Salva, un niño encantador y que hace reír a la gente con cualquier cosa que le sale de la boca. Se acercaban las doce de la noche, cumpleaños de Lidia. Así que, fuimos todos en silencio a su casa y le toquemos el timbre cantándole: Cumpleaños feliz. Esa misma noche, dijimos de ir a la piscina ya que por la noche el agua suele estar más caliente. Pero al final no, nos quedemos en casa de Lidia viendo una película y los chicos, se quedaban todos a dormir juntos. No la colaron y nos dijeron que era el cumpleaños de Antonio, así que fuimos y le felicitemos y empezaron todos a reírse, nos dejaron como tontas En parte tenía su gracia, a quién se le ocurre fiarse de aquellos chicos, que se les iba la cabeza. Llegó la hora de irme a mi casa, ya que Paula se quedaba allí a dormir, para no bajarme sola me acompañaron los chicos , porque ellas se iban ya a acostarse. Recuerdo que ese no fue uno de mis mejores días, ya que el 9 de Agosto el día en el que mi abuelo cumplía 80 años, y no lo tenía a mi lado para poder decirle lo mucho que le quiero. Sí, eso me lo guardé para mi. Nadie sabía como me sentía, hasta que al despertar me vieron.
- Viernes, 9 de Agosto de 2013-
Llegó el día siguiente, y mis padres nos despertaron para irnos a recorrer el Calar y los pueblos de al rededor. Después de ver un poco más del Calar, y echar fotos con la cámara a los paisajes y demás. Decidimos ir a Nerpio a comer, y más tarde, nos acerquemos a Barranda a ver una amiga de la infancia de mi madre, que anteriormente ella había vivido en Santomera. Estuvimos en su casa por la hora de la siesta y yo estuve jugando con los niños, pero tenía muchas ganas de volver al Calar. Había echo muy buenas amigas y sabía que eran verdaderas. Y así fue. Sabía que me quedaban sólo dos días para irme, ya que el 12 por la mañana ya estaría de camino a Santomera. Y necesitaba disfrutar hasta mi último momento allí, porque no sabía cuando volvería a volver a ir. Llegué al pueblo, y le toqué el timbre a Paula, ya que era mi vecina, a ver dónde estaba. Pero en su casa no había nadie, así que decidí ir a buscarla a la plaza. Pero por el camino me encontré con Martín, que iba con Carlos y me dijeron que Paula estaba con María en casa de su abuela. Yo no me conocía donde vivía cada una, sólo dónde vivía Paula y Lidia. Así que, ellos me acompañaron y me dijeron que luego por la tarde nos veríamos, que hoy iba a conocer a más gente y así fue, la gente estaba empezando a llegar para las fiestas. Conocí a Miguel, que le dicen Robinho. También conocí a Tania y a Anabel. Las había visto de vista, pero todavía no las conocía, unas niñas encantadoras y que merece la pena conocer. Yo como ya he dicho más arriba, no era uno de mis mejores días, ya que hacía 1 año y 2 meses que mi abuelo se había ido de mi lado, sí, aquel que es mi ángel de la guarda. Así que todas me lo notaron, y me llevaron a solas a hablar conmigo y rompí a llorar. Estuvieron aconsejándome y me abrazaron. Ellas eran: Tania, Lorena,Paula,Lidia y María. Llegó la hora de la cena así que fui a mi casa  a cenar
-1 hora y media más tarde- 
Me habían dicho que esa noche llegaba un niño nuevo al pueblo, un niño que se juntaba con mis amigas, y así es, se llamaba Antonio. Me acuerdo que iba con su camiseta del Real Madrid, y que entonces yo estaba apoyada en las vallas y empecé a hablar con él, un niño simpático y muy bonico. Todos me pedían el móvil, y yo no quería perder confianza con ninguno, así que les dí mi número a todos y empecé a hablar con ellos por WhatsApp, aunque también creemos un grupo al que le llamemos: Calar. Más tarde, nos tiremos toda la noche sentados en la fuente de la plaza, las chicas haciendo tonterías y cantando, los chicos con los móviles o jugando al fútbol, pero así, hasta las 3 de la madrugada. Otro día más que empezó mal y acabó siendo perfecto. No me preguntéis porqué, pero notaba que mi vida había cambiado, ya había gente nueva en ella, y gente que merecía la pena, que no sacaría de mi vida.

Capítulo 1: El comienzo.

-Martes 6 de Agosto de 2013-
Todo acaba de empezar. Una niña con sus 14 años, acaba de llegar a aquel pueblo. Un pueblo acogedor, y a varios kilómetros de su pueblo actual. Un pueblo donde nadie sabe de ella, ni ella de nadie. Al trascurso del día y en la casa que ella ha alquilado, hay una piscina comunitaria donde ella todas las mañanas salía a tomar el sol. Ese mismo día, vio llegar un coche negro, y entrar a su casa de al lado. Cual fue su sorpresa que esa niña, a las pocas horas ya se juntará con ella. Para ella, esto solo acaba de empezar.
-Miércoles 7 de Agosto de 2013-
12 de la mañana, suena el timbre de su casa. Ahí estaba ella, su amiga, Paula tocó el timbre y me dijo que viniera que me iba a presentar gente. Cual fue mi sorpresa que yo a todas las que me presentó ya las había visto la tarde anterior, me miraban con cara de: ¿Quién será esta?. Pasó la tarde y quedemos en ir a la piscina: Lidia, Paula y María. Pues justo así fue. Yo no sé si ellas sabrían que esa misma tarde muchos zagales iban a estar también por allí. Cuando eso pasó, yo me moría de vergüenza. No conocía a nadie, me sentía incomoda. Pero que va, a los minutos ya estaban todos tratandome como una más. Desde ahí descubrí que mi vida había cambiado.
- 5 horas después -
Quedaron para salir a casa de Lidia para cenar y pues Paula me llamó y fuimos. Cual fue mi sorpresa que el hermano de Lidia estaba con muchos críos, justamente los mismos que vi en la piscina, menos Jaime. Empecé a hablar más con ellos. Supongo que yo era como la 'novedad', la niña nueva que nadie conocía y todos miraban como bicho raro. Así que empezaron a hacerme preguntas sobre todo tipo, me hice muy buena amiga de ellos, sobre todo de tres:Antonio, un chico rubio. Carlos y Martín. Ellos se fueron a darse una vuelta por la plaza del pueblo y Paula, Lidia y yo, nos quedemos en casa de Lidia viendo la tele. Decidimos bajar a los pozos, a por unas chaquetas ya que ese pueblo a parte de acogedor por la noche hacia un poco de fresco, y siempre necesitabas llevar una chaqueta encima. Se empezaba a hacer de madrugada eran ya casi las una de la noche, cuando a Lidia se le ocurrió coger unas toallas y ir rodeadas con ellas por todo el pueblo. Me acuerdo que esa noche me lo pasé muy bien, me reía por nada. También recuerdo que por esas fechas yo estaba soltera, pero me gustaba uno y a los pocos días comencé a salir con él. Llegaron las dos de la madrugada y seguía sentada en la fuente de la plaza con Paula, contándonos cosas ya que no sabíamos nada la una de la otra. Llegó la hora de irme, y así fue, nos fuimos las dos juntas camino a nuestra casa. Me fui a dormir sin saber que todavía me quedaba un niño por conocer. Un niño que quien pensaría que a día de hoy, me hubiera puesto todos los esquemas patas arriba.

Saturday, November 15, 2014

Causas tanto en mi.

Bueno, hoy quería empezar desde el principio, empezar diciéndote que te conocí un tal 9 de Agosto de 2013, en aquella plaza del Calar, recuerdo que ibas con tu camiseta del Madrid y que ni siquiera sabía tu nombre, ni siquiera te conocía. Poco a poco, empecemos a hablar y incluso te di mi teléfono a ti y a los demás para no perder el contacto. Es cierto que hablábamos por el grupo, pero no nos conocíamos a nosotros mismos, nunca habíamos abierto conversación. Todavía me acuerdo de aquel día en el que empecemos a hablar por individual. Y sí, ahí empezó todo, nos fuimos conociendo, te he contado cosas que no cualquiera sabe, he confiado en ti a ciegas y he podido desahogarme siempre que he podido, por que siempre y repito, siempre ,has estado ahí. Es que son tantas cosas, pequeño, que ya no sé como agradecerte tanto. Y bueno, pasaron los días y yo sabía que algo había, que nos llamábamos la atención el uno al otro, es más, se notaba, ¿no?. Pero yo quería asegurarme. Así que, Miércoles 13 de Agosto fue cuando llegué al Calar. Todavía me acuerdo de cuando llegué allí, tu todavía ni habías llegado, ni sabias que estaba allí ni nada, pero si sabías que mis ganas de verte iban en aumento. Y el abrazo que te pegué cuando te vi, ¿ese qué?. No sabes, ni te imaginas lo que siento cuando sé que te tengo aquí a mi lado. No te puedes hacer ni una idea, porque no me la puedo hacer ni yo, es algo, que no sé ni cómo expresarlo. Simplemente, lo siento dentro. Pasaron los días y estábamos en fiestas, pues me acuerdo de aquel día 17 de Agosto de 2014, a las 5 de la madrugada, ahí empezó todo. Sé que hemos tenido pequeños percances, pero pase lo que pase, le pese a quien le pese, ¿no?. ¿Y qué te voy a decir? Que me muero por tenerte cerca todos los días, que diez horas no bastarían para cansarme de ti y tus chorradas, no son suficientes para decirte que no eres una persona más en este jodido mundo. Que me encantan tus ojos, tu sonrisa, si, tu perfecta sonrisa, tu forma de mirar, de caminar. Que a veces te mataría, y otras te ahogaría a besos. Y que.. Hazme rabiar hasta que no pueda evitar besarte. Haz eso que sabes que me encanta que hagas. Sonríe de esa forma que me vuelve loca. Crea en mi esa sensación de felicidad máxima con solo tus tonterías de niño pequeño, o de perro chico, como tú dices. Ríete de mi cada vez que pasemos por delante de alguna que te mire y me ponga celosa. Insiste cada vez que te diga que no. Dime que me quieres, pero no con palabras. Susúrrame lo guapa que voy cada día. Hazme llorar, pero solo de risa. Ten detalles conmigo, pero no de papel.

 Hazme callar con un beso cada vez que me de la rabieta de niña tonta. Quiéreme pero de una forma que nadie entienda, que solo tú y yo podamos saber con simples miradas. Haz todo aquello que un día prometiste que haríamos juntos. Consigue que no pueda evitar sonreír cuando esté a tu lado. Discútemelo todo, pero nunca te pases de listo. ¿Sabes? Yo no busqué esto. Tampoco te busque a ti. Ni te mandó nadie a aparecer. No quise que tus ojos fuesen los más bonitos que había visto en mi vida, ni que tu sonrisa me hiciera temblar las piernas, ni que tu voz me pusiera la carne de gallina No quise que el que tú estuvieras cerca de mí fuese la razón de mi felicidad, tampoco quise necesitarte ni que me pegases esos chutes de energía y de ganas de vivir con cada una de tus palabras. No quise, no lo busqué. Y si, me enamoré de ti, créeme que es de lo mejor que me ha podido pasar. ¿Sabes lo que quiero realmente? Quiero tenerte aquí, a mi lado. Quiero que me piques. Que no me faltes nunca. Que me mires, y sonría. Que me digas fea, y te diga que tú más. Quiero ser tu chica. Que no te vayas. Que no te olvides de mí. Que me eches de menos. Que llore por ti, y que me seques las lágrimas diciéndome que siempre me vas a buscar, que nunca te vas a ir. Que me mires con esos ojos que me ponen nerviosa. Que me persigas corriendo para abrazarme. Que prometo abrazarte algún día pero cuando eso ocurra, nunca te soltaré. Que ya no van a ser buenos días si no me levanto pensando que te tengo a mi lado. Que por mucho que diga “paso de ti” es lo último que haría. Que si es contigo, el cómo, cuándo, dónde y porqué no me importan. Que me encanta hablar siempre de ti, porque para mí tú eres lo más importante. Que eres esa persona por la cual me despierto con una sonrisa y me acuesto queriéndote más. Que me suelo controlar, pero si me besas en el cuello no respondo a los actos que vayan después. Siempre he pensado que la distancia es una clase de prueba, para saber que tan lejos puede llegar el amor. Yo creo que dos personas están conectadas con el corazón, y no importa lo que haces o quién eres o donde vives. No hay límites ni barreras si dos personas están destinadas a estar juntas. Que en el mundo hay gente bruta y astuta, hay vírgenes y prostitutas, ricos y pobres, clase media y clase alta, cosas bonitas y un par de tragedias. Hay personas gordas, medianas y flacas; hay chaquetones y para soles. En el mundo hay mentiras y falsedades; derechos, verdades y casualidades. Hay mentalidades horizontales, verticales y diagonales; derrotas y fracasos accidentales; medallas, trofeos y copas mundiales. En el mundo hay vitaminas y proteínas, también hay marihuana, éxtasis y cocaína. En el mundo hay decisiones divertidas, entradas, salidas, debut, despedidas, tiempos, amores, desamores. Hay inocentes, hay homicidas, hay muchas bocas y muchas orejas por mucho que no lo veas. Hay gobernantes y presidentes, hay agua fría y agua caliente. En el mundo hay un micrófono y altos parlantes, hay 6 mil millones de habitantes. Hay gente gilipollas y gente muy gilipollas, pero... no hay nadie como tú, no hay nadie como tú, mi vida. Creo que las mejores cosas vienen cuando menos te lo esperas, y tú llegaste de la forma más inesperada. Nunca te pedí que vinieras y sin embargo llegaste cuando más lo necesitaba, y empezaste a convertir mis días malos en días buenos. Me enseñaste a ver las cosas de otro modo y a sonreír por las cosas más insignificantes de la vida, pero ahora por quien más sonrío es por ti. Porque hay momentos en lo que te das cuenta de lo afortunado que eres o puedes llegar a ser, y contigo me siento así siempre, porque no hace falta que hagas nada especial o me compres regalos, simplemente con el hecho de estar a mi lado ya me demuestras más de lo que te imaginas. Y te quiero porque sé que no te enfadarás si no me entiendes o ni me entiendo yo misma. Te quiero porque sé que cuando me veas celosa, tú me sonreirás, me guiñarás un ojo, y me rodearás con tus abrazos. Te quiero porque, a pesar de todas las personas que pasan por nuestras vidas, has dejado algo muy especial en mí, pero sobre todo, te quiero porque sé que no tengo que perderte para darme cuenta de lo que he encontrado.
 
 Si te digo la verdad no hay palabras que pueda definir este sentimiento que llevo muy dentro, un sentimiento difícil de explicar que por eso puede que sea muy difícil de sentir, pero que yo tuve la suerte de experimentar y por ello estoy muy orgullosa. Es un sentimiento que te hace que veas los días de otro color, que todo lo nublado se vuelva azul, que hace que puedas sacar una sonrisa aunque haya una lágrima. Se puede decir que es algo difícil de definir pero lo que sé es que te quiero más que a nadie. Y sé que podría decir: Para siempre. Pero eso está muy visto y no del todo es cierto, pero depende la persona. Que se puede si los dos quieren. Así que prefiero decirte: Que puede que no sea para siempre, pero que para mí, será inolvidable. Y quiero llenar un quijote con nuestra historia.

Gracias, de verdad, gracias por tanto. Te amo Toño. Te amo mongolo. Te amo gilipollas. Te amo, mi vida. 17.08.14♥

Saturday, December 7, 2013

No le tengo miedo a nada.

Tenemos miedo, siempre esta ahí.Y ese es el gran problema. Le tememos a todo, quizás pensamos que no podemos superar nuestro obstaculo, pero esa es la base del problema, le tememos a todo. El miedo no nos deja ser libres, y por tanto nos hacemos esclavos de él. Nos enfunda haciendonos tan pequeños que ni nosotros mismos nos vemos. Pensamos que no podemos, incluso que nunca llegaremos a alcanzar nuestra meta. Hace que nuestra autoestima caiga como si nos cayesemos desde un rascacielos.Pero, lo mas importante, es que debemos recordar, aunque tengamos la edad que tengamos, aunque seamos como seamos, siempre, seremos libres. Y el miedo no nos puede aferrar a nada y por eso hay que plantarle cara. Aquella persona que no tiene miedo, es aquella persona que tiene libertad para dejarse fluir por sus propios actos.El miedo no es como una enfermedad, o como un simple costipado o gripe, para el miedo no hay medicina. Aquel que no quiera tener miedo, es aquel que será libre para poder enfrentarle cara a aquello que teme.Recuerda, imponte al miedo, haz que el miedo te tema, y no le temas tu a él. Y yo, sinceramente, ya no le tengo miedo a nada.

Me echabas de menos.

Olvidaste mi nombre, pero recordaste mi rostro. Lloraste con tu corazón y abrazaste tus labios.Viste a través de tus ojos la tristeza que hubo en los míos,y a pesar de ello contuviste las lágrimas.
Permanecí en tu mente,y acariciaste mi mejilla. Perdiste el orgullo, y te uniste a la batalla.No te quedó más remedio, sin quererlo,te diste cuenta de que me echabas de menos.


 

Thursday, November 7, 2013

Ya estoy cansada de intentarlo.

Sólo quiero que esto pare. Me siento tan vacía que duele. Y estoy cansada. Pero no es el típico cansancio. Estoy cansada de seguir. De continuar. Y aunque me obligue a avanzar... no quiero hacerlo. Porque tengo que admitirlo, me he rendido. Pero es que el dolor es insoportable. Y ya no puedo. No puedo hacer nada más. No dejo de luchar contra aquel monstruo que vive dentro de mi. Pero sé que en cualquier momento me negaré a seguir intentándolo. Dejaré de luchar. Y es que, me he dado cuenta de que cada vez que me caía y creía que me levantaba, en realidad, jamás me volvía a levantar. Sólo me hundía. Cada vez más. Y es ahora, cuándo miro hacia arriba y veo que mi única salida en este pozo sin fondo es aquel agujero por el que apenas entran rayos de luz. Simplemente... sé que la salida está ahí, pero sé que es inalcanzable y que no tengo fuerzas para intentar llegar a ella. Ahora puedo ver como la gente se asoma y me mira desde arriba. Se han dado cuenta de que estoy atrapada y no saben cómo ayudarme. Y lo que mas me jode es que no me importa. No me importa si jamás vuelvo a ver brillar el sol. Y eso me hace sentir peor conmigo misma. Pensé que era más fuerte que esto, pensé que jamás me rendiría, pero lo he hecho. Ahora, cada vez que salgo y veo que el sol brillar echo de menos el frío y la lluvia. Ahora, cada vez que mi pecho palpita duele tanto que desearía que no lo hiciera. Estoy harta de llorar sin motivos. De estallar a solas en mi habitación y sentir que puedo morir en ese mismo instante y no me importaría. De querer gritar y no poder. De sentir como si un agujero negro se estuviera abriendo dentro de mi pecho. Y, en realidad, os he mentido. En ocasiones, no me esfuerzo en poner resistencia a aquel monstruo. A entrado y salido tantas veces a su antojo que ya no sé distinguir cuando es él o cuándo soy yo quién está actuando. ¿Y sabes qué? Que no me importa. Nada de eso me importa. Y no lo entiendo. No entiendo que me está ocurriendo. Sólo pido que este vacío y este dolor cesen. Pero nadie puede ayudarme. Porque nadie sabe cómo ayudarme. Ni si quiera yo y estoy cansada de intentarlo.

Tuesday, September 17, 2013

Diferentes, pero todos somos personas.

Llega un momento en el que hay personas que llegan, y otras que se van, personas que te marcan y personas de las que ni te acuerdas, personas que han estado siempre ahí y nunca se han ido y personas que se marcharon cuando las cosas se ponían difíciles. Personas que nunca te harían daño y personas que te han hecho sufrir, personas que mienten y te engañan y otras que son sinceras y nunca lo harían. Personas en las que confías y te clavan un cuchillo por la espalda y personas de las que no te fías y quizás son maravillosas. Personas que te quieren y personas que te envidian, personas que lloran con los problemas y otras, que simplemente se ríen de ellos.